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La utilización de este tipo de tuercas nos puede proporcionar varias ventajas y a continuación exponemos algunas de ellas:
- Pueden colocarse sobre materiales terminados (incluso pintados), lo que mantiene la rosca en perfecto estado y sin necesidad de realizar ningún repaso posterior.
- No sobresale de la superficie, gracias a su pequeño espesor.
- No deforma la chapa a la que se fija.
– Se trata de una fijación desmontable.
Además disponemos de una cierta variedad de tuercas remachables ya que los tipos standard están disponibles en aluminio, acero e inoxidable y sus cabezas pueden ser bien anchas, bajas o avellanadas.
El proceso de la fijación
1.- Se rosca la tuerca sobre el mandril de tracción de la herramienta. Esta operación se realiza de diversas formas, según el tipo de herramienta.
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2.- La tuerca roscada en el mandril se mete en el agujero de montaje hecho previamente.
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3.- La remachadora trabaja con la fuerza de tracción sobre la tuerca. La parte no roscada de la tuerca se expansiona radialmente y la pared de la tuerca presiona el borde de la chapa, quedando sujeta a ella.
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4.- Una vez montada la tuerca, el mandril de tracción se desenrosca y se saca con facilidad dejando la rosca totalmente intacta.
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5.- Se monta la pieza que hay que atornillar, obteniendo una unión rápida y resistente.
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Artículo realizado gracias al material aportado por Remaches BRALO
La mejor opción para aplicaciones ciegas