La cocina es probablemente uno de los lugares de la casa que más utilizamos, en eterna lucha por conseguir el primer puesto con el salón, y es importante que dispongamos de una iluminación adecuada. Para ello lo ideal es crear un ambiente agradable con una luz suficiente, evitando las zonas en sombra sobre las encimeras.
Lo más aconsejable es utilizar tubos fluorescentes, que son fáciles de limpiar, y tener en cuenta la máxima de la iluminación que indica que cuanto menos se vea el foco y más lo que busca iluminar, mejor.
Lo primero que debe hacer es disponer de una iluminación general en el techo que ilumine toda la estancia, incluidos los armarios y colocar encima de los lugares de trabajo, fregadero y cocina, pequeños tubos de neón cubiertos por una pantalla para difuminar la luz y evitar deslumbramientos, además de permitir dotar de más intimidad a la estancia para cuando queramos descansar plácidamente en la mecedora.
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Asimismo puede colocar pequeños focos de luz dónde la necesite, por ejemplo un tubo de neón de 13 vatios no consume apenas nada y puede aportar la cantidad de luz necesaria a la despensa, por ejemplo.
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