Desde aquí vamos a proponer una original manera de que los más pequeños tengan inquietud por rescatar esta costumbre, decorando cada uno su propia argolla.
En cualquier tienda de manualidades podemos adquirir unas argollas de madera, (tantas como miembros de la familia seamos) y pintura acrílica de los colores que queramos. Posteriormente, pintaremos y decoraremos a nuestro gusto para que una vez seca la pintura una capa de barniz proteja la argolla del agua y la suciedad.
Fácil, divertido y una sencilla manera de participar todos los miembros de una familia en una actividad.
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